He
recibido una propuesta de matrimonio que me tiene muy ilusionada. Se trata de
un jeque árabe que me conoció a través de mi blog, acá hago un paréntesis, la
fotografía que me precede tiene veinte años, en fin, él me ofrece llevarme a su
país en cuanto resuelva mi situación y ser parte de su harén con los
privilegios de la recién llegada. Cada noche me desvelo pensando en esas
maravillas que iré a conocer y en el futuro perfecto que me espera. Hoy
desperté sobresaltada. Es que ese lejano y hermoso lugar se encuentra ¡en plena
guerra!
No se puede tener todo. :). Un beso
ResponderEliminarCon lo bien que iba todo. Un abrazo.
ResponderEliminarNo todo es perfecto.
ResponderEliminarUn abrazo.
Qué desgracia... Besos
ResponderEliminarDemasiado bien iba la cosa, vas a tener que traértelo a España, bueno quizá tampoco se el mejor lugar , Un abrazo y una sonrisa
ResponderEliminarBueno, amiga, la vida a veces ofrece cosas hermosas que no son lo más conveniente, la suerte no existe.
ResponderEliminarUn abrazo.
Qué buen giro narrativo, María Cristina. Empiezas con esa mezcla deliciosa de ilusión y humor, jugando con la exageración de un futuro casi de cuento, y de pronto lo desmontas con una sola frase que lo cambia todo. Esa propuesta imposible, ese harén lleno de privilegios y fantasías, funciona como un espejo donde se reflejan los deseos, las dudas y también la ironía con la que miras la vida.
ResponderEliminarEl remate final, tan seco como certero, nos devuelve a la realidad con una sonrisa amarga: a veces los sueños más brillantes esconden sombras que preferimos no ver. Y tú lo cuentas con esa ligereza tuya que hace que incluso la desilusión tenga gracia.
Un fuerte abrazo, María Cristina.
Un pequeño detalle 😃
ResponderEliminarFuerte abrazo.
Tal ves sea mejor que el vaya a conocer tus maravillas y despues van a las de el.Un abrazo!
ResponderEliminarHola Mª Cristina, vaya, pues mejor estar en casita y seguir soñando:), ameno el relato que nos dejas, ojala ese final cambie pronto.
ResponderEliminarBesos.