jueves, 29 de marzo de 2012

DETRÁS DE SU MIRADA

        La sombra en la pared alargaba la noche. Tenues luces lejanas dibujaban claroscuros difusos sobre el frente del edificio. Fugazmente, se deslizó por una abertura lateral en donde no se veía puerta alguna. La calle estaba desierta. En el interior se iban perdiendo, entre muros vidriados, haces intermitentes de luz que ascendían a través de las escaleras hacia los pisos superiores. Al llegar al último, la penumbra fue aumentando paulatinamente hasta convertirse en un estallido fulgurante que iluminó toda la avenida.


         Mientras la gente del pueblo se preguntaba azorada qué había sucedido, un hombre de traje gris, mezclado entre la multitud, avanzaba quietamente. Una sonrisa torcida cruzaba su cara y en sus ojos un odio mortal brillaba embravecido.


jueves, 22 de marzo de 2012


Conmemorando el Día de la Poesía
traigo un viejo poema al blog

HOY



Mis ojos ven más allá
De la mesa ovalada
De la taza vacía.

Se remontan a un tiempo
En que el alma vibraba
Con los sones del cuerpo
Remolinos de viento
Recordando esos días.

En el hoy se han quedado
Esa taza
La mesa
Mi mirada
La vida.

jueves, 15 de marzo de 2012

ATARDECER

                 El atardecer transcurre a través de mi ventana, la noche avanza sin defensas. Hojas de papel esperan sobre el escritorio, no pierden su blancura con el paso de las horas. Ningún trazo las perturba. Miro los árboles, van cambiando de color a medida que la oscuridad los cubre. El otoño pronto resecará sus hojas y caerán indefectiblemente sobre el camino. Entonces, saldré temprano una mañana, mis pasos crujiendo leves y rápidos. Se anuncia la noche, no hay luna y las nubes amenazan tormenta. Lloverá, es seguro, el olor a tierra húmeda inunda la casa. Tendría que cerrar las ventanas. Me siento reconfortada, como si esa tormenta inminente fuera un motor en marcha que se dirige hacia algún lugar en donde estaré esperando. Estos pensamientos no tienen ninguna lógica. Es como si toda la vida hubiera estado acá. Las sierras y el río me dieron la bienvenida. Ya imagino mi figura inclinada a lo largo de la costa. Desde hace un tiempo planeo estas salidas, pero hasta ahora no me decido. La pereza y una vaga incertidumbre me dejan inmovilizada, mirando los cristales la mayor parte del día. El vendaval de agua y viento, en furiosos remolinos, despiertan de golpe mi ensoñación. Corro de un lado a otro asegurando las persianas. El paisaje, allá afuera, lucha por sobrevivir. Cuando todo se calme, cumpliré mi promesa del largo paseo matinal, no es saludable mantenerme encerrada. Ya siento la nostalgia anticipada del crujir de las hojas bajo mis pies. Sí, estoy segura, me sentiré feliz caminando sobre esa alfombra dorada. ¿Fue la lluvia que salpicó mi cara o son lágrimas las que corren tibias hasta mi boca?

domingo, 11 de marzo de 2012

ABRÍ LOS OJOS Y ESTABAS AHÍ...

¿Qué hacés que no dormís? En lugar de estar sentado ahí en el piso, mirándome dormir, ¿por qué no te acostás vos también?  Mirá que te gusta perder el tiempo eh… Ya sé, estás pensando en algún renglón de tu novela, eso te tiene desvelado, ¿no? Bueno, yo te cuento, a ver si te inspira algo, mañana vence la luz, el gas ya fue la semana pasada, y el mes que viene nos van a cortar todos los servicios si no pagamos las cuentas. Decime, ¿eso te da alguna idea para terminar de escribir esa mierda de novela que ya me tiene podrida? ¿O vos pensás que con lo que yo gano alcanza para todo lo que hay que pagar? A gatas consigo comprar la comida y llegar al alquiler, hace años que no me compro algo decente, me voy arreglando con lo que me dan, de lástima, esas hijas de puta para las que trabajo como una burra. Ellas ni se imaginan que soy la mujer de un gran escritor que hace dos años que no escribe una línea. Eso sí, las botellas de vino van pasando de a una por comida. No te privás de nada, vos.
Ni me preguntás con qué estamos viviendo. Ah… pero el señor tiene que conseguir su inspiración, no hay que molestarlo con ruidos estridentes, ni el teléfono suena ya, ¿no te diste cuenta? Y no creas que es porque le bajé el sonido de la campanilla. Directamente cortaron la línea hace seis meses, total, ¿quién te va a llamar para publicar? El gran escritor, está retirado, en su atelier, meditando en soledad. ¡Qué risa me da!

                           La sangre fue deslizándose suave y caliente por sobre el cubrecama. El hacha, quieta, a un costado, tenía adherida la mano de un hombre que no había podido escribir ni una línea.
Se levantó despacio, miró con calma el cuerpo decapitado de su mujer y encendió un cigarrillo.