Marcia se encontraba en medio de una disyuntiva, azul cobalto o azul
turquesa. Ambos pertenecían a dos pares de ojos. Y sus poseedores eran tiernos,
amorosos, responsables, pulcros, y además en buena posición económica. ¿Cómo
elegir? No pudo hacerlo, comenzó a salir con los dos. Al principio estaba muy
bien organizada, pero cuando le propusieron formalizar, casi al mismo tiempo,
la situación de complicó. ¿Qué hacer? La solución llegó de un momento a otro. Azul
turquesa viajaba para radicarse en Europa y la invitaba a acompañarlo.
Nuevamente no tuvo que elegir, podría viajar ininterrumpidamente con la excusa
de su propio trabajo y no perdería a ninguno. Rapsodia en azul.