El presentador anunció la presencia del importante invitado del día. El
hombre ingresó a la sala con aire adusto y sin emitir palabra se paró frente al
atril. Alguien del auditorio levantó su mano, saludó y preguntó. La respuesta fue
escrita por el personaje en la gran pantalla pizarrón que se había deslizado
desde lo alto un rato antes. Otra pregunta, otra respuesta escrita. La sala
estaba expectante. Llamaba la atención el extraño proceder, pero nadie se animó
a indagar en ese misterio. Se trataba del muy famoso Profeta Silencioso.
Muy original. Un beso
ResponderEliminarGracias Susana, un abrazo!
EliminarMuy, muy bueno.
ResponderEliminarSe nota que sos mi hermana, un abrazote Tracy!
EliminarUy hasta da algo de miedo. Te mando un beso.
ResponderEliminarPara nada, Judit, no temas, es inofensivo, un abrazo!
EliminarMe deja usted sin palabras, joven!
ResponderEliminarFirmado: el comentarista "silencioso". :)))))
Abrazos, Cristina
jajaja, muy bien Silencioso Ernesto, un abrazo!
EliminarUn Profeta Silencioso profundamente enigmático que se comporta como un robot... Qué extraño!
ResponderEliminarGracias por tus amables palabras.
Que tengas un feliz fin de semana, Mª Cristina.
Besos.
Gracias Albino, un abrazo!
EliminarEl Profeta Silencioso escribe en la pantalla, pero yo sospecho que en realidad está dictando desde el alma. Qué arte el suyo: decirlo todo sin decir nada, como los gatos cuando te juzgan desde el sofá. Me ha dejado pensando… ¿será que el silencio es el idioma de los sabios o simplemente no encontró el botón del micrófono?
ResponderEliminarEnigmático y encantador, como siempre, María Cristina.
Un abrazo de sábado.
jajaja, gracias Enrique, un abrazo!
Eliminar: ) Es muy bueno. Nos dejas pensando en todas las posibilidades.
ResponderEliminarTal vez ni siquiera habría que preguntarle en voz alta. Haciendo todos silencio podrían saber todas las respuestas.
Un fuerte abrazo.