miércoles, 5 de noviembre de 2025

A VUELO DE PÁJAROS

 

                    La playa está desolada, es temprano todavía y los turistas descansan. Dueñas y señoras, las gaviotas pululan en el horizonte y avanzan sobre la orilla. Algo raro sucede, se han amontonado en un determinado sector, no muy lejos de donde yo estoy recostada, disfrutando de los rayos suaves del sol, a esta hora de la mañana.

 

                    Me incorporo con pereza, la curiosidad puede más que mi deseo de reposo. Hago visera con mi mano para ver mejor pero no distingo nada especial. Entonces, me pongo de pie de un salto y camino decidida hacia ahí. A medida que me acerco parece alejarse más la improvisada reunión. Mis piernas pesan una enormidad, la arena, cálida y abundante, me obliga a realizar redoblados esfuerzos para llegar. Cuando quedan pocos metros, el grupo se dispersa rápidamente, tal vez sorprendidas por mi presencia inesperada. Me quedo mirando el lugar, pero no encuentro nada que haya justificado esa conducta. Pienso, bueno, seguro había restos de peces diseminados y los devoraron. Qué tontería, haberme preocupado por una cosa tan natural. Y me dispongo a volver a mi lona, que se ve más distante desde donde ahora estoy. Casi a mitad del trayecto de vuelta, oigo un sonar de alas a mi espalda, y antes de poder reaccionar, me derriba la feroz bandada, que, ahora sí, tiene una actitud definida.

 

 

24 comentarios:

  1. Son hermosos... de uno en uno, en bandada se vuelven valientes , nos has dejado con ganas de revisar muy bien el lugar antes de ir a la playa. Un abrazo

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  2. Regresan en formación de combate.
    Muy bueno.
    Un abrazo.

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  3. Uy parece que no les gusto que estés en su territorio. Te mando un beso.

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  4. Tienen esas actitudes cuando creen que van a ser atacadas.
    Yo les tengo respeto.
    Ten cuidado hermanita

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  5. Se amontonaron para llamar tu atención y luego atacar.
    ¡Muy bueno, Cristina!
    Un abrazo.

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  6. Un relato muy envolvente, María Cristina.
    La forma en que describes la escena transmite una calma inicial que se transforma en tensión con maestría. Las gaviotas, tan comunes y aparentemente inofensivas, se convierten en protagonistas de una situación inquietante. Me encantó cómo mantienes el misterio hasta el final, dejando al lector con una sensación de sorpresa y reflexión.
    ¡Gracias por compartir esta ficción tan vívida!

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    1. Gracias Enrique, tus palabras siempre son un aliciente para mí, un abrazo!

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  7. ¿PUede la simpática argentina aclarar en qué consistía esa "actitud definida". :)))))
    Abrazos, Cristina.

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    1. Creo que la protagonista ya no puede hablar por sí misma, Ernesto, jajaja, un abrazo!

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  8. Pareciera que te tendieron una trampa! Resultaron muy astutas las gaviotas.
    Abrazos y buen fin de semana!

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  9. Bueno no, lo siguiente.
    Me ha gustado, preciosa.
    Perdona el retraso.
    Besos.

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    1. Hola Maricarmen, nada de perdón, siempre estás, gracias, un abrazote!

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  10. jajajajajajajajaja, absolutamente fantástico

    Paz

    Isaac

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  11. Venía tranquilo hasta ese inesperado final. Entonces ya se sabía por quien venían las gaviotas. Muy bien logrado. Te mando un abrazo

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