La playa está desolada, es temprano todavía y
los turistas descansan. Dueñas y señoras, las gaviotas pululan en el horizonte
y avanzan sobre la orilla. Algo raro sucede, se han amontonado en un
determinado sector, no muy lejos de donde yo estoy recostada, disfrutando de
los rayos suaves del sol, a esta hora de la mañana.
Me incorporo con pereza, la
curiosidad puede más que mi deseo de reposo. Hago visera con mi mano para ver
mejor pero no distingo nada especial. Entonces, me pongo de pie de un salto y
camino decidida hacia ahí. A medida que me acerco parece alejarse más la
improvisada reunión. Mis piernas pesan una enormidad, la arena, cálida y
abundante, me obliga a realizar redoblados esfuerzos para llegar. Cuando quedan
pocos metros, el grupo se dispersa rápidamente, tal vez sorprendidas por mi
presencia inesperada. Me quedo mirando el lugar, pero no encuentro nada que
haya justificado esa conducta. Pienso, bueno, seguro había restos de peces
diseminados y los devoraron. Qué tontería, haberme preocupado por una cosa tan
natural. Y me dispongo a volver a mi lona, que se ve más distante desde donde
ahora estoy. Casi a mitad del trayecto de vuelta, oigo un sonar de alas a mi
espalda, y antes de poder reaccionar, me derriba la feroz bandada, que, ahora
sí, tiene una actitud definida.
Vaya pesadilla. Un beso
ResponderEliminarPor suerte es ficción, Susana, un abrazo!
EliminarSon hermosos... de uno en uno, en bandada se vuelven valientes , nos has dejado con ganas de revisar muy bien el lugar antes de ir a la playa. Un abrazo
ResponderEliminarUno nunca sabe, un abrazo Ester!
EliminarRegresan en formación de combate.
ResponderEliminarMuy bueno.
Un abrazo.
Gracias Alfred, un abrazo!
EliminarUy parece que no les gusto que estés en su territorio. Te mando un beso.
ResponderEliminarLa mañana temprano es de ellas, un abrazo Judit!
EliminarTienen esas actitudes cuando creen que van a ser atacadas.
ResponderEliminarYo les tengo respeto.
Ten cuidado hermanita
No saben con quién se enfrentan, un abrazote Tracy!
EliminarSe amontonaron para llamar tu atención y luego atacar.
ResponderEliminar¡Muy bueno, Cristina!
Un abrazo.
Habrá que dar batalla, un abrazote Sara!
EliminarUn relato muy envolvente, María Cristina.
ResponderEliminarLa forma en que describes la escena transmite una calma inicial que se transforma en tensión con maestría. Las gaviotas, tan comunes y aparentemente inofensivas, se convierten en protagonistas de una situación inquietante. Me encantó cómo mantienes el misterio hasta el final, dejando al lector con una sensación de sorpresa y reflexión.
¡Gracias por compartir esta ficción tan vívida!
Gracias Enrique, tus palabras siempre son un aliciente para mí, un abrazo!
Eliminar¿PUede la simpática argentina aclarar en qué consistía esa "actitud definida". :)))))
ResponderEliminarAbrazos, Cristina.
Creo que la protagonista ya no puede hablar por sí misma, Ernesto, jajaja, un abrazo!
EliminarPareciera que te tendieron una trampa! Resultaron muy astutas las gaviotas.
ResponderEliminarAbrazos y buen fin de semana!
Tenían un cometido! Un abrazo Cecilia!
EliminarBueno no, lo siguiente.
ResponderEliminarMe ha gustado, preciosa.
Perdona el retraso.
Besos.
Hola Maricarmen, nada de perdón, siempre estás, gracias, un abrazote!
Eliminarjajajajajajajajaja, absolutamente fantástico
ResponderEliminarPaz
Isaac
Me encanta hacerte reir Isaac, un abrazo!
EliminarVenía tranquilo hasta ese inesperado final. Entonces ya se sabía por quien venían las gaviotas. Muy bien logrado. Te mando un abrazo
ResponderEliminarGracias Gustavo! Un abrazo!
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