Ya lo
esperábamos, la enfermedad no le daba tregua, parece mentira que el alivio
llegue con el final, y así fue. Ahora ya no queda nadie de mi familia primordial
con quien compartir recuerdos de infancia. Mi cuñada está desolada, la conocí
muy jovencita, su noviazgo fue casi terminando el secundario y siguió hasta
ahora. Ayer queríamos recordar cosas pasadas, trataba de sacarla de su
angustia, pero yo misma estaba igual aunque no lo mostraba. La vida seguirá y nos
dará la calma y la paz que necesitamos. Luego vendrá revivir los momentos
compartidos y hasta con sonrisas al recordar.
A veces es mejor terminar cuando no queda otra salida. Lo siento mucho. Un abrazo
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