Estaban Adán y Eva en el Edén, mirándose uno a otro, llevaban puestas
grandes hojas verdes en sus partes pudendas. De pronto Eva alzó su mano y
arrancó una roja manzana del árbol a su lado. La hoja voló al viento y ahí
comenzó la historia.
María Cristina, este pequeño relato tiene la gracia de lo instantáneo: Adán y Eva mirándose en el Edén, la manzana roja que ella arranca y esa hoja que “voló al viento” y marca, como dices, el verdadero comienzo de la historia. Un guiño breve, limpio y eficaz, contado con tu ligereza habitual. Un fuerte abrazo, María Cristina.
María Cristina, este pequeño relato tiene la gracia de lo instantáneo: Adán y Eva mirándose en el Edén, la manzana roja que ella arranca y esa hoja que “voló al viento” y marca, como dices, el verdadero comienzo de la historia. Un guiño breve, limpio y eficaz, contado con tu ligereza habitual.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, María Cristina.
jajajjajajajjaja y era de esperarse
ResponderEliminarPaz
Isaac