Recuerdo que me enamoré por primera vez a los ocho.
Recuerdo haberme vuelto a enamorar a los trece.
Recuerdo volver a despertar al amor a los dieciocho.
Recuerdo una nueva ilusión de amor a los veinte.
En
realidad
creo
que una sola de todas esas veces
me enamoré.
Y
fue para siempre.