Buen día, ¿cómo amaneciste?
Acá andamos, la
soledad no es buena, ¿a vos no te afecta?
No hay otra, parece que somos las únicas, ¿no querés
venir a vivir conmigo? Podemos intentar una sana convivencia.
Lástima que ya no estamos en condiciones de procrear,
pero al menos compartiremos el futuro hasta que Dios quiera.
Y así, las dos ancianas cucarachas se acompañaron en ese
final que arrasó el mundo.