lunes, 14 de septiembre de 2026

ODISEA PORTEÑA

 

                               

 

                     De camino a la zona comercial para las compras mensuales de rutina, lo veo siempre en la misma esquina.

                      Una mañana salí más temprano que de costumbre, él estaba de espaldas y de pie acomodando sus cosas. Giró justo para verme, no dijo una palabra.

                       De vuelta lo encontré ya instalado, una ayudita por favor, dijo automáticamente, casi sin mirarlo le contesté, ya nos conocemos, él, sorprendido, se acomodó en la silla de ruedas masticando su fracaso y preparándose para la próxima víctima.