lunes, 14 de septiembre de 2026

ODISEA PORTEÑA

 

                               

 

                     De camino a la zona comercial para las compras mensuales de rutina, lo veo siempre en la misma esquina.

                      Una mañana salí más temprano que de costumbre, él estaba de espaldas y de pie acomodando sus cosas. Giró justo para verme, no dijo una palabra.

                       De vuelta lo encontré ya instalado, una ayudita por favor, dijo automáticamente, casi sin mirarlo le contesté, ya nos conocemos, él, sorprendido, se acomodó en la silla de ruedas masticando su fracaso y preparándose para la próxima víctima.

 

10 comentarios:

  1. Uy es terrible cuando pasa. Te mando un beso.

    ResponderEliminar
  2. María Cristina, qué bien resuelves esta pequeña odisea porteña. En apenas unas líneas retratas una escena cotidiana y la llenas de ironía, porque ese “ya nos conocemos” lo cambia todo de golpe. Me ha gustado especialmente el contraste entre la rutina mecánica del pedido y la reacción de sorpresa al descubrir que ya no funciona con quien tiene delante.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Me daría rabia que intentaran aprovecharse así de mi buena voluntad. ¿Has vuelto a cruzarte con él? Me da curiosidad saber si después de aquello todavía se atreve a pedirte o si contigo ya ni lo intenta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya ni me recuerda, lo tiene olvidado, pero yo no, un abrazo Angelo!

      Eliminar
  4. Estas personas hacen que luego: "paguen justos por pecadores" y cuando veamos a otros que si son sinceros no los creamos y pasemos de largo...La falta de valores va ocupando todos los lugares y rincones...desgraciadamente, amiga.
    Mi abrazo entrañable y me alegro mucho de tu publicación.

    ResponderEliminar
  5. Qué bien lo has narrado. Tristemente hay casos así. Me enteré de un hombre al que se acercó alguien a ofrecerle un empleo y él respondió: "yo pido limosna, no ando buscando trabajo". :)
    Un abrazo grande!

    ResponderEliminar
  6. Nos encontramos con varias de estas tomaduras de pelo, consigue que ya no nos fiemos de nadie, por aquí se estila repartirlos con una furgoneta y cada uno tiene su esquina, lo que recaudan es para el de la furgoneta. Seguimos clicando en los enlaces de los comentarios para poder leernos unos a otros. Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Maria Cristina,
    Estou chegando agora aqui
    no seu Blog. Mas sua publicação
    realmente nos lembra que por todo
    lugar do mundo há muitos desses
    personagens em nosso caminho.
    Nós nos lembramos deles,
    me ocorre que: Será que
    eles lembram de nós ou somos
    apenas mais um passante?
    Já estou seguindo aqui, evou
    amar receber sua visita no meu
    Espelhando.
    Bjins
    CatiahôAlc.

    ResponderEliminar