En los últimos días ocurren cosas de las
que no me puedo enterar totalmente por estar en la vereda equivocada. Resulta
que tengo el balcón con protección y no puedo asomar la nariz, lo mismo en las
ventanas de los dormitorios, razón por la cual si se produce un entuerto del
lado de mi casa es imposible verlo. Escucho voces destempladas, a veces ruidos
sorpresivos, y salgo hasta donde puedo alcanzar la mirada y nada! En cambio, en
la vereda de enfrente un montón de gente mira curiosa. ¿Y dónde queda mi propia
curiosidad satisfecha? Nadie está tomando en cuenta eso, y me siento muy
disgustada. Ya pensé en hacer una queja por los medios, planteando el problema,
y dando alguna solución. Si alguien necesita descargar su impotencia, que lo
haga enfrente, así me entero de todos los detalles, de lo contrario corro serio
riesgo de un problema coronario. Se sabe que lo peor para la salud es la
incertidumbre, ¡así que a ponerse las pilas!