Hoy
sería la esposa del diplomático uruguayo Enrique José Vidal Gutiérrez si él me
hubiera amado. Pero no fue así. En cambio, viajé a África en una misión
sanitaria y aquí vivo desde hace varios años. No puedo decir que soy infeliz
con mi destino. Contraje matrimonio con un jefe tribal, con quien en un
principio manteníamos acaloradas discusiones y que pasado el tiempo se
convirtieron en acalorados encuentros. Tuvimos varios hijos, algunos con su
piel oscura y mis ojos azules. Ahora ya son hombres y tiene sus propias
familias. Cada atardecer bailamos al son de los tamboriles y rendimos homenaje
a nuestro dios y benefactor, Unkulunkulu. No extraño nada de mi vida anterior,
es como si hubiera estado predestinada a participar de ritos y ceremonias, y
que gracias a mi posición de esposa de un cacique, el trato es preferencial y
respetuoso. Lo mismo que si hubiera sido la mujer del tonto diplomático que me
perdió.
La felicidad está donde menos se espera. Un beso
ResponderEliminarTal cual Susana, nuestra protagonista lo supo, un abrazo!
EliminarLa vida siempre nos sorprende, Mª Cristina. Quizás haya algo superior que guíe nuestro destino. Pero lo que realmente importa es que seamos felices y sepamos que todo es tan breve en la inmensidad del tiempo...
ResponderEliminarGracias por tus amables palabras.
Te mando un beso.
Creo en el destino, Albino, gracias, un abrazo!
EliminarLa vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
ResponderEliminarUn abrazo!
Y a veces resultan buenas, gracias Alfred, un abrazo!
EliminarMe gusto la historia. Ella eligió y es feliz es lo que importa. te mando un beso
ResponderEliminarNo quedarse lamentando y seguir adelante, un abrazo Judit!
EliminarEs una historia tan hermosa que merece ser verdadera.
ResponderEliminarSólo es verdadera la primera oración, un abrazote Tracy!
EliminarNo sé si, como dice Tracy, la historia conlleva algo de realidad... :)))))
ResponderEliminarPero destaco dos cosas de la historia.
El dios Unkulunkulu y el tonto diplomático.
Abrazos Cristina.
jajaja, gracias Ernesto, quería darle humor y lo encontraste, un abrazo!
EliminarUna historia con un buen final, pero creo que el choque de culturas y religión pueden llevar al fracaso.
ResponderEliminarUn abrazo.
Esta chica estaba tan desilusionada que el cambio la hizo feliz al fin, un abrazo Matías!
EliminarParece que ese tonto diplomático se perdió de algo muy bueno. Los giros de la vida a veces son sorprendentes!!! Me gustó bailar al son de los tambores:))
ResponderEliminarAbrazos!
jajaja, gracias Cecilia, un abrazo!
EliminarSorprendente, María Cristina, siempre lo consigues. Cierro los ojos y puedo imaginar ese mundo y esa historia.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, escritora.
Gracias Enrique, sos muy generoso, un abrazo!
EliminarHola Mª Cristina, bueno pues como tu dices, el tonto dipolmatico se lo perdio y ella a su manera fue feliz creando esa familia tan original, al menos sacaron su color de ojos, no veas, morenitos con ojos azules:), me encanto tu relato.
ResponderEliminarBesos.
Gracias Pili, la vida da sorpresas, un abrazo!
EliminarHola María Cristina. Buenas noches.
ResponderEliminarLa historia que has contado me ha gustado mucho . La alegría y felicidad se encuentra donde menos lo pensamos.
Un abrazo.
Mónica
Es así Mónica, gracias, un abrazo!
EliminarAbrazos, María Cristina.
EliminarHola Mª Cristina. Espero que tengas un feliz fin de semana, con mucho cariño.
ResponderEliminarGracias por tus amables palabras.
Un beso.
Gracias Albino, lo mismo para vos, un abrazo!
EliminarYour words carry the weight of transformation and belonging. The rhythm of the drums, the reverence for Unkulunkulu, and your honored place as the chief's wife all speak of a life that has found its true harmony. There’s a quiet power in how you’ve embraced this destiny—leaving no room for the past to claim you.
ResponderEliminarMuchas gracias por su visita, sus palabras e invitación, un saludo!
EliminarUnkulunkulu te bendiga! jajajajajaja
ResponderEliminarPaz
Isaac
Gracias Isaac, jajaja, un abrazo!
EliminarHola Mª Cristina. Vuelvo a leerte. Leerte siempre es un placer. Me encantaron tus hermosas palabras. Gracias!
ResponderEliminarQue tengas una excelente semana.
Besos.
Gracias Albino, gran poeta, un abrazo!
EliminarWhat an incredible story. It's amazing how one path closing can lead to such a profound and fulfilling new life. Your journey from a lost love to a tribal chief's wife sounds like something out of a book. It's beautiful that you found happiness, a family, and a sense of belonging in a place you were "destined" to be.
ResponderEliminarMuchas gracias Melody! Si tuviera la capacidad escribiría el libro, un abrazo!
EliminarCreo en el destino,vaya que interesante el tuyo,mas si nada cambiarias.Un gran abrazo!
ResponderEliminarLa protagonista pudo encaminar su vida, y también creo en el destino, gracias Menta, un abrazo!
EliminarHola M. Cristina, por lo que sea, no veo el comentario que te dejé. Bloguer me hace quedar mal con algunos de vosotros.
ResponderEliminarUn magnifico texto, lo he leído dos veces...
Besos.
Son las travesuras de blogger! En algunos blogs veo las respuestas y no el comentario de la visita, es terrible! No sé por qué se borran, yo voy siempre a spam y reviso por las dudas, gracias por venir en tus vacaciones, un abrazote!
EliminarHola Mª Cristina. Deseo que tengas un buen finde.
ResponderEliminarTe dejo un beso.
Gracias Albino, buena semana, un abrazo!
EliminarMuy contrastantes las opciones de la protagonista. Sorprendente historia :)
ResponderEliminarBesitos de anís!
La desilusión la llevó a tomar una drástica decisión, pero el final pudo ser parecido, un abrazote Sara!
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