Resulta que iba
como siempre, con los ojos en el pavimento por el tema de los regalitos caninos, cuando vi una foto carnet ahí nomás,
tirada. Lo primero que vino a mi cabeza fue, zas, una pelea de enamorados.
Pero no, la que aparecía en el papel chiquito, cuadrado, era mi cara. No la de
ahora, sino la de hace algunos años atrás, bueno, deben ser como cuarenta más o
menos.
Me quedé parada,
inmóvil, como una idiota, por algunos segundos. No podía despegarme de ese
pedacito de vereda. La recogí y la miré con más detenimiento. Claro que era yo,
ninguna duda, pero cómo había llegado a ese lugar, en medio de la calle y
cuándo. La di vuelta, sólo un sello, sin fecha ni otro dato que pudiera
orientarme. Comencé a caminar despacio, tratando de entender qué estaba
sucediendo. Tropecé con alguien, la foto se deslizó de mi mano y cayó. Al
querer recuperarla, la imagen de una desconocida sonreía desde el piso, la cara
de la mujer con la que había tropezado. Se la entregué y seguí rápido hasta mi
casa, un escalofrío me corría por la espalda. Fui a la computadora y encontré
esto en Internet. En la época de los equinoccios suele ocurrir que se muestren los
duplicados de nuestros rostros en los momentos más felices de nuestra vida, sobre
las veredas que a diario transitamos. Sólo debemos mirarla una vez, si lo
hacemos una segunda, la apariencia cambiará por la de una persona que nos salga
al encuentro, en ese preciso instante.
Mira las coincidencias. Hoy veía un video de una señora que dice ser vidente. Decía que todos tenemos un doble, y ese doble vive en diferente espacio tiempo. Los regalitos caninos si que son una sorpresa cuando no les vemos en el pavimentos. Me hiciste pensar con este simpático relato, María. Un abrazo.
ResponderEliminarUno nunca sabe si esas cosas son ciertas no? En fin, este relato es solo ficción, por las dudas, un abrazo Gil!
EliminarUy . Te mando un beso.
ResponderEliminarUn abrazo Judit!
EliminarMuy entretenido, besos y buen finde.
ResponderEliminarGracias Inma, un abrazo!
EliminarHola Cristina, supongo que sabrás que en Argentina tenemos un doble con el número de documento En especial si tenemos unos añitos😊
ResponderEliminarUn abrazo
Sí Norma, yo tengo a un señor, siempre aclaro, femenino! Gracias, un abrazo!
EliminarCuando lo misterioso se topa de pronto con lo cotidiano el resultado inquieta. Aquí dejaste una lógica secreta que convierte lo común en un futuro perturbador.
ResponderEliminarTe dejo un abrazo.
Menos mal que es todo invento, Valdo, un abrazo!
EliminarMuy bueno. Lleno de misterio. Ahora ya lo se. Si encuentro en la calle una foto mía de hace cuarenta años la miro una sola vez para no tener sorpresas jaja. Que tengas buenas noches
ResponderEliminarHablando de fotos de antes, yo enmarqué una mía y la puse en una mesita, ahí soy joven y bella jajaja, un abrazo Gustavo!
EliminarLo malo de ahora, es que las fotos, suelen ir en el móvil. Y con fecha y todo.
ResponderEliminarBrillante y misterioso relato.
Besos.
Hola Juan, ya no se hacen ni las de carnet, solo basta mostrar la pantalla! Gracias, un abrazo!
EliminarTe leo algo más arriba que este relato es sólo ficción...
ResponderEliminarMenos mál que se te ha ocurrido aclarar el tema... Según te leía empezaba a preocuparme por ti... :)))))
Abrazos, Cristina.
Menos mal que leíste el comentario entonces, jajaja, un abrazo Ernesto!
EliminarM.Cristina, me hiciste pensar, que a veces nuestra mente, cuando camina por la calle, confunde caras, suele pasar que creemos conocer a alguien y cuando la vemos cerca, no es quien pensábamos...Pero ver nuestra cara, ya es otra cosa,...porque dudamos de nuestra claridad mental...Menos mal que es ficción...! Conseguiste nuestra atención, amiga mía...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y gracias siempre por tu cercanía.
Feliz domingo, aquí tenemos al papa y un montón de actos.
Gracias Ma.Jesús! No me di cuenta de que podía preocupar a los lectores creyendo que era real! Qué bueno, que lo pasen muy bien! Un abrazo!
EliminarHay que estar muy atentas a nuestras imágenes felices en los equinoccios. :)
ResponderEliminarBuenísimo!
Un fuerte abrazo.
Que podamos ser felices lo más posible, Sara, un abrazote!
EliminarInteresante la forma de plantear el relato.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Matías, un abrazo!
EliminarMe ha sorprendido mucho el final que le has dado. Un abrazo
ResponderEliminarPura fantasía, Chelo, gracias, un abrazo!
EliminarHola Mª Cristina, vaya yuyu, como vea una foto o lo que sea en el suelo ni me molesto en cogerla por si acaso:)
ResponderEliminarBesos.
jajaja, muy prudente Pili, un abrazo!
EliminarPareceu-me algo inusitado.
ResponderEliminarContinuação de boa semana.
Abraço de amizade.
Juvenal Nunes
Producto de una invención, Juvenal, un abrazo!
Eliminar¡Aiinnssssss!
ResponderEliminarTiene su qué esta entrada....
Un beso y gran abrazo.
Hola Maricarmen, de vez en cuando intrigamos, un abrazote!
EliminarMuy interesante entrada,si me pasara a mi,me paralizaria y seguro me pongo a preguntar a medio mundo.Un abrazo grande!!
ResponderEliminarA mí en la realidad me sucedería lo mismo, Menta, un abrazo!
EliminarWAW!! Magnífica entrada, cada vez escribes mejor
ResponderEliminarPaz
Isaac
Gracias Isaac, es tu cariño el que habla, un abrazo!
EliminarWhat a surreal, almost cinematic moment—finding your own old passport photo lying there like a misplaced fragment of time. That quiet shock of recognition, especially of a younger version of yourself, carries a strange weight; it’s like the past briefly stepping back into your path without warning.
ResponderEliminarMuchas gracias por su visita!
EliminarTe mando un beso y te deseo una buena semana.
ResponderEliminarGracias Judit, buena semana, un abrazo!
Eliminar¡Hola! Qué bonito, las palabras caen como gotas, un relato escrito de una forma muy ágil. Ya te sigo, te invito a pasarte por mi blog si quieres. Un abrazo ❤️
ResponderEliminarHola Carolina! Gracias por tu visita, ahora voy a conocerte también, un abrazo!
EliminarM. Cristina, gracias por ser más puntual y fiel que los de blogger, que se olvidan de nosotros...Siempre me recuerdas a mi inolvidable amiga M.Carmen, también argentina, que sigue presente por encima del tiempo...Ella también era puntual y fiel.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y feliz fin de semana, amiga mía.
Es que desde que hay problemas voy a diario a visitarlos, Ma.Jesús, mucho más no podemos hacer hasta que se decidan a solucionar el tema, tu amiga estará para siempre, porque quienes se fueron y estuvieron ligaros por el cariño siempre están a nuestro lado, un abrazo grande!
EliminarIntriga hasta el final, me ha gustado tu relato.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola Rafaela! Ahí fui a conocerte también, verás que el tema de blogger es común a muchos, paciencia, gracias, un abrazo!
EliminarMisterios de la vida.
ResponderEliminarSaludos, que tengas una buena semana.
Hola Maru, inventos nomás, un abrazo!
EliminarTe deseo una buena semana. Te mando un beso.
ResponderEliminarGracias Judit, buena semana también, un abrazo!
EliminarLo leí de nuevo y de nuevo me ha gustado
ResponderEliminarAbrazo
Isaac
Gracias Isaac, un abrazo grande!
EliminarTe mando un beso y te deseo una buena semana.
ResponderEliminarGracias Judit, un abrazo, buena semana también!
EliminarWhat a captivating opening! It begins with an ordinary moment and suddenly takes a wonderfully unexpected turn. Finding your own old passport photo creates an instant sense of mystery and nostalgia, making the reader eager to discover how it ended up there and what story lies behind it. ✨
ResponderEliminarMuchas gracias!
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