Recuerdo que me enamoré por primera vez a los ocho.
Recuerdo haberme vuelto a enamorar a los trece.
Recuerdo volver a despertar al amor a los dieciocho.
Recuerdo una nueva ilusión de amor a los veinte.
En
realidad
creo
que una sola de todas esas veces
me enamoré.
Y
fue para siempre.
El verdadero amor es único e irrepetible, Cristina... Es para siempre. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Rafael! Gracias, un abrazo!
EliminarMaría Cristina, lo cierto es que la vida es un continuo ensayo...hasta lograr ese madurez, que nos permite profundizar y saber lo que verdaderamente sentimos...Espero que estés viviendo con esa persona de la que te enamoraste de verdad...
ResponderEliminarTe dejo mi abrazo inmenso por ser tan generosa con todos, publlcas muy pocas veces, pero tus comentarios siempre los tenemos...Feliz mes de agosto y todo mi cariño, amiga.
Soy medio vaga para hacerlo como hace tiempo, pero me encanta visitarlos y leer sus trabajos, gracias Ma.Jesús, un abrazo!
EliminarEntonces, los previos fueron ensayos para el definitivo.
ResponderEliminarAbrazo grande.
Seguro que fue así, Sara, un abrazote!
EliminarCuando conoces al indicado es la que cuenta. Te mando un beso.
ResponderEliminarTal cual, Judit, gracias, un abrazo!
EliminarSoy de los que separan el enamoramiento del amor sincero y profundo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y así debe ser, Alfred, gracias, un abrazo!
EliminarYo también creo que sólo hay uno. Un beso
ResponderEliminarEs el que queda grabado, un abrazo Susana!
EliminarHola Mª Cristina, lo importante es que cuando te enamoaste de verdad fue para siempre, lo demas, en el recuerdo se queda.
ResponderEliminarBesos.
A veces no lo vemos con claridad pero es así, gracias Pili, un abrazo!
EliminarEl verdadero amor, se encuentra tras sucesivos ensayos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Y llega cuando tiene que llegar, gracias Juan, un abrazo!
EliminarMaría Cristina, qué verdad tan luminosa en tan pocas líneas. Esas edades que mencionas —ocho, trece, dieciocho, veinte— parecen estaciones de un viaje que todos hacemos, creyendo que cada ilusión es definitiva hasta que, con el tiempo, descubrimos que solo una fue amor de verdad. Me ha gustado mucho esa sinceridad tuya al reconocerlo: a veces la memoria nos confunde, pero el corazón nunca se equivoca sobre aquello que fue para siempre.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Todos los amores son preciosos. Un abrazo
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