Una película que acabo de ver me dejó
una hermosa sensación respecto a los valores de los sentimientos verdaderos de
amor y lealtad. Ella es una mujer
adinerada que ama la música pero no es correspondida, su voz es una irritante
emisión de desafinados gorjeos que
aplauden quienes la rodean pero se
burlan a sus espaldas. Solo su leal y fiel compañero la apoya a sabiendas,
porque la quiere y comprende. Hace mil y unas tretas para que ella no se entere
de la realidad, ayudándola a vivir esa fantasía que la mantiene feliz y activa
a una edad avanzada. Una gran ilusión hace milagros y ella logra sobrellevar
una penosa enfermedad con fe y optimismo y el apoyo incondicional de su marido
que convence a un pianista ambicioso para acompañarla y dejar de lado sus
propios sueños de grandeza en pos de la amistad y el respeto. Como se trata de
una historia real, podemos decir que no se pierden las esperanzas de un mundo
mejor.