En mis sueños los que se fueron son jóvenes otra vez e interactúan entre
sí y conmigo, los que ahora son adultos vuelven a ser niños o adolescentes. Si
tuviera que interpretarlos diría que prefiero vivir en el pasado, pero no es
así, mi presente es llevadero, agradable, tranquilo y feliz. Hay despertares en
los que siento presencias que aún están conmigo, miro alrededor, toco el
costado de la cama donde dormía mi marido. Es raro pero no me asusta, lo tomo
natural, uno no sabe nada del más allá. Todavía no soñé con mi hermano, hace
diez días se fue y ya no era el mismo, así que espero verlo bien otra vez. Creo
que mis sueños me acompañan y compensan las ausencias, ya no queda nadie de mi
familia primordial. Entonces los encuentro muchas noches y recupero momentos
vividos, casi siempre son situaciones que se repiten como fueron en la
realidad. ¡Otra vida!
Yo también he tenido sueños muy reales con los que faltan. Un beso
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