De camino a la zona comercial para las compras mensuales de rutina, lo
veo siempre en la misma esquina.
Una mañana salí más temprano que de costumbre, él estaba de espaldas y
de pie acomodando sus cosas. Giró justo para verme, no dijo una palabra.
De vuelta lo encontré ya instalado, una ayudita por favor, dijo
automáticamente, casi sin mirarlo le contesté, ya nos conocemos, él, sorprendido,
se acomodó en la silla de ruedas masticando su fracaso y preparándose para la
próxima víctima.
Uy es terrible cuando pasa. Te mando un beso.
ResponderEliminarQuiere dar pena con su silla, un abrazo Judit!
EliminarMaría Cristina, qué bien resuelves esta pequeña odisea porteña. En apenas unas líneas retratas una escena cotidiana y la llenas de ironía, porque ese “ya nos conocemos” lo cambia todo de golpe. Me ha gustado especialmente el contraste entre la rutina mecánica del pedido y la reacción de sorpresa al descubrir que ya no funciona con quien tiene delante.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Lo había visto de pie! Un abrazo Enrique!
EliminarMe daría rabia que intentaran aprovecharse así de mi buena voluntad. ¿Has vuelto a cruzarte con él? Me da curiosidad saber si después de aquello todavía se atreve a pedirte o si contigo ya ni lo intenta.
ResponderEliminarYa ni me recuerda, lo tiene olvidado, pero yo no, un abrazo Angelo!
EliminarEstas personas hacen que luego: "paguen justos por pecadores" y cuando veamos a otros que si son sinceros no los creamos y pasemos de largo...La falta de valores va ocupando todos los lugares y rincones...desgraciadamente, amiga.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y me alegro mucho de tu publicación.
Es así Ma.Jesús, no podemos distinguirlos, un abrazo!
EliminarQué bien lo has narrado. Tristemente hay casos así. Me enteré de un hombre al que se acercó alguien a ofrecerle un empleo y él respondió: "yo pido limosna, no ando buscando trabajo". :)
ResponderEliminarUn abrazo grande!
jajaja, reir para no llorar de pena, un abrazote Sara!
EliminarEs un "oficio" muy redituable.
EliminarBesos.
Nos encontramos con varias de estas tomaduras de pelo, consigue que ya no nos fiemos de nadie, por aquí se estila repartirlos con una furgoneta y cada uno tiene su esquina, lo que recaudan es para el de la furgoneta. Seguimos clicando en los enlaces de los comentarios para poder leernos unos a otros. Un abrazo
ResponderEliminarNegocio redondo! Paciencia Ester, un abrazo!
EliminarMaria Cristina,
ResponderEliminarEstou chegando agora aqui
no seu Blog. Mas sua publicação
realmente nos lembra que por todo
lugar do mundo há muitos desses
personagens em nosso caminho.
Nós nos lembramos deles,
me ocorre que: Será que
eles lembram de nós ou somos
apenas mais um passante?
Já estou seguindo aqui, evou
amar receber sua visita no meu
Espelhando.
Bjins
CatiahôAlc.
Gracias por tu visita Catiahó, la vida tiene estas cosas, un abrazo!
EliminarHay mucho engaño con estas cosas, y lo peor es que pagan justos por pecadores.
ResponderEliminarUn abrazo María Cristina
Hace un tiempo un periodista le preguntó a una de estas personas (no sabemos si era real su problema o no) y la suma que recaudan es mayor a un sueldo de empleado, un abrazo Brurata!
EliminarHay mucho pícaro suelto. Un beso
ResponderEliminarY creo que los tontos ya somos mayoría, Susana, un abrazo!
Eliminar¡Qué burda maniobra, hacerse pasar por minusválido.!
ResponderEliminarY tanta gente así, Tracy! Un abrazo!
EliminarLamentablemente, mas de uno utiliza esa artimaña para no trabajar y no podemos adivinar cual es el que realmente esta incapacitado.
ResponderEliminarAbrazos!
Sería un trabajo de visitadoras sociales que no se realiza, un abrazo Cecilia!
EliminarHay mucha picaresca.
ResponderEliminarHace unos años en Madrid se descubrió que alquilaban niños para pedir en la calle .
Un abrazo.
Eso es gran crueldad, acá también se hace, qué destino para esos chicos! Un abrazo Matías!
EliminarTengo un "super" enfrente de mi casa.Con frecuencia había una señora que pedía y siempre decía lo mismo, "una limosna o algo para poder comer", la gente al comprar siempre se acordaba de ella y solía darle cosas de comida.
ResponderEliminarHasta que nos enteramos de que con las cosas que juntaba las volvía a vender.
También supimos que formaba parte de una máfia perfectamente organizada.
Besos.
Hay más "vivos" de lo que sabemos, Juan, un abrazo!
EliminarLos pícaros cada día proliferan más María Cristina, yo, ya me he desengañado y no doy nada a nadie.
ResponderEliminarAbrazos.
Hola Mª Cristina, casos como el del protagonista hoy en dia hay muchos, yo ya no me fio de ninguno y paso de ellos, lo malo que pagan justos por pecadores, tienen una cara mas dura que el hormigon.
ResponderEliminarBesos.
Hola Mª Cristina. En vacaciones teníamos a uno cada día, de lunes a Sábado por las mañanas y tardes sentado en la puerta del supermercado sentado. No cambiaba de lema. Cada día. ¿ 1€ para comer ?. Esto fue en Galicia. Y hace una semana paseando por el Centro de Barcelona. Estaba el hombre en el suelo boca abajo con un vaso y la postura al igual que los de la meca. En cuando escucho la sirena de la Policía recogió sus cartones y el vaso y se dirigió a coger su honorme y cuidadosa bicicleta. Encima se reía sólo. Y como estos hay un montón pero no se puede creer todo lo que vemos.
ResponderEliminarUna abrazo.
Mónica.
jajajajajajajaj, si señora, esas cosas pasan y por supuesto que también hay profesionales en esas artes
ResponderEliminarPaz
Isaac