sábado, 19 de octubre de 2024

POR UN REENCUENTRO



Si te hubiera visto

cuando me mirabas

quizás nuestras vidas

hoy juntas rondaban

Más no pude verte

mi dolor callado

aún lastimaba

Si al menos pudieras

volver a mirarme

mis ojos   mi alma

tal vez encontraras

Te estaré esperando

no tardes   no tardes

 

 

viernes, 4 de octubre de 2024

COMO AL PASAR

 

La reunión llegaba a su fin

Ebria de felicidad

despedía a los últimos invitados

Su marido acompañaba a la pianista

Intrigada preguntó

¿La llevás a Sara?

No querida, me voy con ella

Y lo dijo así

Como al pasar

 

sábado, 21 de septiembre de 2024

EL ATRACO

 

                                      

                      Regresaba al Banco después de mi hora de descanso, cuando a media cuadra observé a la pareja que salía de la sucursal. Él, era un cliente; ella, rubia, vestida de rojo y muy elegante, no. Los dos, con idénticos maletines. A unos pasos de la peatonal, cuatro tipos de riguroso traje oscuro los rodearon.

 

 

 

                       El tráfico me impedía avanzar. Un movimiento en el grupo dejó al descubierto un arma de fuego, que derribó de un certero disparo al cliente sobre la vereda.

 

 

                

                        Con los maletines que antes llevara la pareja y aferrando de un brazo a la mujer, partieron hacia la esquina donde yo aguardaba para cruzar. Mientras ellos ascendían a un automóvil con el motor en marcha, quise arrebatarles a su víctima. Pero al acercarme vi que ella sonreía, suave y aviesamente sonreía.

 

 

 

domingo, 11 de agosto de 2024

AYER

 


 

Mis ojos ven más allá

De la mesa ovalada

De la taza vacía.

 

Se remontan a un tiempo

En que el alma vibraba

Con los sones del cuerpo

Remolinos de viento

Recordando aquel día.

 

En el hoy se han quedado

Esa taza

La mesa

Mi mirada

La vida.

 

viernes, 2 de agosto de 2024

EL VERANO PASÓ NUNCA MÁS SUPE DE ÉL



 

                   Había llegado a Montevideo para pasar las vacaciones con mi abuela Teresita. Al día siguiente fuimos a visitar a una amiga, que ya mayor, tenía un hijo de mi edad. Verlo a Quique y enamorarme fue todo uno. Su manera de ser, serio y amable al mismo tiempo, cautivaron mi corazón de inmediato. Las visitas se continuaron sin que tuviéramos gran comunicación, pero una tarde me invitó a dar un paseo por el puerto. Caminamos un rato en silencio y de pronto sus palabras asomaron sorpresivas.


                    Ahí vive con la abuela, dijo, con sus ojos traspasándome, absorto en el recuerdo. La mordedura de los celos caló hondo, pero me recompuse para sonreírle y continuar caminando como si nada, por la costa, cerca del agua. A unos metros, el viejo caserón, similar a un castillo, guardaba la imagen de una desconocida que ya no lo amaba más. Creí ver un movimiento en el cortinado de una de las ventanas e imaginé a alguien mirándonos. Un piano sonaba melancólico, las últimas notas cayeron en medio de los dos.

 

 

 

 

jueves, 18 de julio de 2024

EL ASTRÓNOMO Y EL JUGLAR

 

                            


          Pedrito entró cautelosamente al ático, aprovechando que el abuelo había acudido a una llamada telefónica y la puerta se encontraba entreabierta. Tenía prohibido hacerlo, pero la curiosidad fue superior al temor del castigo por desobedecer. Vió con asombro ese enorme tubo apuntando hacia arriba contra el gran ventanal y buscó una silla para treparse y ver de qué se trataba. Sus ojos asombrados se enfrentaron con la luna muy cerquita y se asustó. Salió corriendo y la silla se desmoronó contra el andamiaje, dejando al aparato totalmente derribado. Cuando el astrónomo regresó al estudio, estalló de furia, pero antes de tratar de volver todo a su lugar miró por el telescopio el paisaje, y lo que vió lo dejó estupefacto. Allá afuera, a la orilla del mar y sobre una roca, un joven juglar desgranaba notas con su mandolina, cantándole a ¡SU LUNA!

 

sábado, 6 de julio de 2024

TRES PASAJEROS DESESPERADOS

 

                    


     El hombre paró el taxi con semblante demudado, siga a ese coche le dijo al chofer. El taxista lo miró por el espejo retrovisor y le dijo, ¿a quién sigue? A mi mujer, que está con otro hombre en ese automóvil. ¿Y ya sabe qué va a hacer? La cabeza gacha del pasajero le dio una esperanza. No, yo hice lo mismo hace poco tiempo. Entonces vaya a su casa y tómese un whisky, después se va a sentir mejor. Lo llevó de vuelta y no le cobró.

     La anciana extendió apenas la mano y paró el taxi. El chofer arrimó a la vereda para que ella ascendiera. En cuanto se sentó comenzó a llorar. Señora, ¿puedo ayudarla en algo? No, gracias señor, muy amable, es un tema de familia. Ah! Disculpe que me meta, ¿alguna enfermedad? No, es de paternidad. ¿Cómo es eso? Mi hijo se acaba de enterar de que su padre no era quien creía, tuve un amor de juventud antes de casarme. Y ahora no quiere ni verme. Déle tiempo, señora, no llore por anticipado, esas noticias son fuertes para deglutirlas de una. ¿Le parece? Por supuesto, ya va a ver que mañana o pasado la llama. Muchas gracias, señor, me quita un poco la angustia que estoy viviendo. No es nada, y para que se sienta mejor, ¡no le cobro el viaje!

       La adolescente paró el taxi de madrugada, tiritando de frío. El taxista la miró y se compadeció. ¿Adónde vas? Mire señor, el tema es que no tengo dinero, mi papá se enojó conmigo porque me escapé para ir a bailar sin su permiso, lo llamé pero me dijo que me arregle, no quiso venir a buscarme. Así que le pido que me lleve y ahí veo que mi mamá le pague el viaje. El chofer respiró hondo y pensó: El tercer viaje del día con quilombos y yo siendo generoso con todo el mundo, ¡hoy sí que perdí como en la guerra! ¡Y por boludo!