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viernes, 20 de junio de 2014

EL PRÍNCIPE "TUTI"

               “La princesa Sol recibió la visita del príncipe Tuti, tenía pelo verde, ojos fucsia, pantalón amarillo y camisa anaranjada, tenía ojotas porque era verano. Ella estaba muy sorprendida por esa visita y le preguntó qué quería, él le dijo que quería invitarla a su castillo a comer comida chatarra y la princesa llamó a su mamá la reina y le preguntó si podían ir al castillo, pero la mamá se puso a gritar, de ninguna manera vamos a comer comida chatarra, nosotros comemos comida saludable! El príncipe puso cara seria pero igual los invitó, entonces comieron pollo verduras y frutas. Pero al final ¡helado! Todos estaban muy contentos y después de hacer la digestión se dieron un chapuzón en la pileta climatizada.
Después, todos se fueron contentos y felices y comieron perdices”

                Como se podrá deducir no soy la autora de este cuento, sino mi querida nietita Sol, y como orgullosa abuela chocha, acá lo transcribo para la posteridad! Gracias por la paciencia!
  


sábado, 29 de septiembre de 2012

DE GNOMOS Y DUENDES

                        Los gnomos jugaban a las escondidas, el chubasco había pasado. Las hojas verdes y moradas resplandecían con sus
diminutos diamantes. Las voces de los pájaros llegaban desde todos los rincones del bosque. Un enorme arco iris dibujó el lado este del cielo.

          
                         Era un buen signo. Pronto vendrían los elfos a recoger las piedras preciosas. Aunque ya se habían emancipado, ninguno osaba transgredir las normas, en lo concerniente a la expresa orden de presentarse, apenas dejara de llover.


                         Si demoraban, los duendes oscuros se adueñarían del botín.

   
                         Una imprevista ráfaga de aire fresco sopló sobre las ramas y las gotas desaparecieron.

sábado, 18 de agosto de 2012

DE DUENDES Y HADAS

                   Las hojas, semejantes a grandes acelgas, se movían nerviosamente. Una ardilla, asustada, salió trepando por los árboles más cercanos, pero no se alejó demasiado para observar a cierta distancia qué ocurría ahí. Al fin y al cabo el viento no soplaba ese día, por el contrario, una calma sospechosa reinaba en el bosque. Si casi no se oía el piar de los pájaros.

                    Dos ciervos cruzaron delante de sus ojos como si huyeran de alguna persecución. A partir de este momento todo fue calma otra vez. Ya sea por aburrimiento o por cansancio, la ardilla cayó en un profundo sueño.

                    El más pequeño, vestido de azul, salió tímidamente de su escondite. Miró hacia todos lados e hizo señas a los demás, que también fueron apareciendo con algún temor, sacudiendo el polvo de sus coloridos trajes. Un murmullo llenó el ambiente, unos y otros querían hablar y no se ponían de acuerdo. Ninguno notó a pocos pasos a una figura esbelta y rodeada de luz que seguía atenta sus movimientos. Cuando la discusión hubo llegado a un punto sin retorno, ella intervino, suave y decidida. Acercando su varita al grupo de duendes,  realizó tres giros rápidos y todos ellos fueron alcanzados.

                     La ardilla despertó al sentir una ráfaga de aire que la envolvía. Allá abajo, entre los matorrales, un grupo de enanitos bailaban junto a Blancanieves.