CAMBIO DE ROL
Al principio fueron las cucarachas, lucha interminable por años hasta que apareció el milagroso gel en jeringa, de origen alemán, luego hubo imitaciones pero no lo igualaron. De verlas aparecer lo más campantes en medio de la noche, de un día para el otro las encontraba duritas y patas arriba dentro de los armarios de la cocina, bajo la mesada. Aún hoy hago el mantenimiento regular, por si realizan alguna visita turística de improviso.
Pero resulta que, en su lugar, vivo rodeada de unas mosquitas insignificantes, veloces y molestas, imposibles de eliminar hasta ahora. Como buena cazadora, no pierdo las esperanzas de encontrar algún producto que las ayude a mejorar su muerte. Mientras tanto, hago inútiles manotadas al aire o contra las paredes, ellas se ríen de mí. Sin embargo, esta noche tuve una satisfacción, acomodando mi mesa de luz, luego del vaciamiento obligado por la visita de mi nieta los viernes, vi una en la pared, justo al alcance de mi arma mortífera, y ahí quedó estampada, ni pienso pasar un trapo para borrar las huellas de mi delito. Las dejo como testimonio para alguna parienta que ose imitarla. Para que vean a quien se enfrentan.