sábado, 11 de mayo de 2013

EL CANTAR

                  La voz inició suavemente la melodía recién escuchada. Deleitábase en repetir una y otra vez las estrofas, alargando las vocales en el final de cada verso, con la certeza de una perfecta y armónica afinación.


                   Los minutos corrían y el mismo tema continuaba derramando idénticas notas en el ambiente. En algún momento, la canción comenzó a mezclarse con el sonido de ventanas y puertas cerrándose agresivas y de otras voces cercanas pidiendo silencio.


                    La cantante fue mermando sus gorgoritos con algo de melancolía y una sincera convicción de haber sido completamente incomprendida.  




sábado, 13 de abril de 2013

MI PRIMO HÉCTOR

                                Era el gran animador de velorios. No se perdía uno y se dedicaba a contar anécdotas de su vida diaria con tanto entusiasmo y gracia que uno nunca sabía si eran verdaderas o agrandadas producto de su imaginación. Ahora esa época pasó, no se sabe si porque ya no están todos los que tenían que partir y la vida se alargó a la espera de los que van a llegar al límite en algún momento o porque las casas velatorias imponen otras conductas más circunspectas y no dan lugar a reuniones coloquiales diversas.  En la actualidad, nos encontramos en los cumpleaños con pelotero de los sobrinos nietos, y tratamos de conversar por sobre el ruido de los parlantes y el ir y venir de los chicos y sus circunstancias. Resulta algo difícil escuchar claramente, entonces nos acercamos, intercambiamos alguna que otra palabra y hacemos como que entendimos todo para no perturbar la sordera del otro y hacerle repetir lo dicho. La frustración es evidente pero la disimulamos, entonces queda el llamado telefónico posterior, sobre todo el de él quejándose de lo poco que había para deglutir, y las explicaciones mías, Héctor vamos a estar con la familia nó a comer dejate de jorobar que tenés que hacer dieta después de todo, y los bufidos de disconformidad del otro lado de la línea ante mis comentarios racionales, para mí, no para él. Porque resulta que las reuniones de mi sobrina tal no son como las de cual, que unos atienden mejor que otros a los comensales y bla bla bla. En fin, no hay manera de hacerlo entrar en razones, que los cumpleaños infantiles son eso, no para alimentar a familiares exigentes y de buen paladar.
                               En tiempos pasados, las casas chorizo eran el lugar apropiado para todo tipo de festejos, pienso que Héctor siente la nostalgia de aquellas reuniones multitudinarias de gente y comida y no se conforma con los cambios de la modernidad. Su antigua cámara Kodak, tomando instantáneas de todo lo que sucede alrededor, lo muestra bien a las claras.
                       

sábado, 23 de marzo de 2013

MI NIETITA SOL

                    Es chispita intermitente
                    Si derrocha buen humor
                    Un irremediable encanto
                    Cara de pocos amigos
                    Mejor pasarla por alto
                    Siempre un día diferente
                    Nunca parejo el color

                    A la familia la tiene
                    Embobada de cabo a rabo
                    No todas las veces claro
                    Responde como se espera
                    O se pone zalamera
                    Y obtiene lo que ella quiere
                    O el berrinche se despliega
                    Aturdiendo a los presentes

                    Solcito es una estrella
                    Esplendente
                    Intermitente

jueves, 14 de marzo de 2013

SORPRESA, EMOCIÓN, ALEGRÍA

Ayer fue algo sorprendente y muy emotivo leer en la pantalla de la TV cuando
la encendí, "Bergoglio Papa", creí por un momento que era una expresión de deseos
y fui cambiando los canales para comprobar que era verdad, que el cardenal
Jorge Bergoglio, un hombre cabal, sencillo, honesto, que en su vida diaria actúa
como un sacerdote de parroquia y no como su título lo haría, más alejado de
la cotidianeidad. Quiero dejar mi testimonio hacia todos los que me siguen en
el blog, pueden descansar tranquilos los católicos, estamos en muy buenas
manos, un abrazo grande para todos.

jueves, 7 de marzo de 2013

EL CHISME


                         Adela estaba desolada. No sabía como habían llegado a producirse esos acontecimientos, y me lo contaba esa tarde lluviosa de sábado, mientras tomábamos mate.                    

                        “Las sonrisitas me llamaron la atención, pero no les di importancia porque estaba apurada por comprar, me esperaba una limpieza general esa misma tarde, así que pedí lo de costumbre al carnicero y una vez recorrido el local con lo que había ido recolectando en las góndolas, fui a la caja a pagar. En uno de los pasillos, el repositor me dijo, al pasar, ¿cuándo? Yo lo miré sorprendida y le contesté, ¿cuándo qué? Desvió la mirada, como decepcionado, y siguió con su trabajo.

                        Al día siguiente, en la verdulería, el empleado que me estaba atendiendo insistió en acompañarme con las bolsas hasta mi casa, con la excusa de que iba muy cargada. Le dije que sí a regañadientes, pensé, quiere una propina, en fin, total es una cuadra. Quiso entrar en el ascensor y lo frené con dos pesos en la mano. Se me quedó mirando, dio media vuelta y sin un gracias, salió por la puerta que le abría el encargado.

                         Las chicas de la tienda murmuraban entre ellas mientras yo esperaba mi turno para pagar en su máquina de “pago fácil”. Como son hermanas, es natural que tengan temas en común para hablar en voz baja, sin que los clientes escuchen. Cuando llegó mi turno, apenas me saludaron y sin mediar palabras me dieron el vuelto y las facturas.

                         Ya a esta altura de los hechos, comencé a pensar que algo raro estaba pasando con la gente del barrio. Lo comenté con el diariero, que tiene su puesto casi en la puerta de mi edificio, y al que conozco desde hace más de treinta años. Y él, bajando la cabeza y casi con vergüenza, me dijo, es que andan diciendo que usted hace favores a los pibes”.

jueves, 28 de febrero de 2013

HERMANOS


                  Un hermano puede ser un enigma para toda la vida si nació bajo el signo de Escorpio siendo yo de Aries. Tiene un año y medio menos, pero siempre fue el mayor. Por carácter, por personalidad y por empecinamiento. De chicos, propulsor de rebeldías, en contraposición a mi obediencia debida.

Sus escapadas desde la sillita alta, en su más tierna infancia, resultaban apoteósicas. Nadie descubría cómo lograba zafarse de las ataduras con que lo pretendían resguardar del peligro de caerse. Cuando menos lo esperabas, él te miraba desde el piso y vos con la boca abierta, sin explicación. Y ni qué hablar de las corridas delante del abuelo y su gran cinturón, después de abrirle la jaula a los conejos. Sus pies parecían turbos en acción. Si no fuera por los perjuicios, eran para festejar. La escuela fue otro desafío. Las maestras citaban a la familia continuamente para presentar quejas. Perjudicaba el normal funcionamiento de la clase con sus distracciones. Y así fue pasando el tiempo, en cada escala de su vida las anécdotas eran recurrentes. Por otra parte, se ganaba el afecto de todos los que lo conocían por sus condiciones para ser un muy buen amigo de sus amigos. Con los chicos tenía un don especial, él se encargaba de calmarlos o jugarles cuando los padres perdían la paciencia. Es el día de hoy, que con sus propios nietos continúa la misma labor inapreciable. Sus hijas pueden descansar tranquilas, ante cualquier imprevisto el abuelo está siempre listo para auxiliar. En cuanto a su relación conmigo,  varía en intensidad de acuerdo a la frecuencia de los encuentros en reuniones o festejos. Los cortos circuitos pueden entrar imprevistamente, sin que lo notemos, por algún resquicio imperceptible. El se mantiene en el control de la relación, cuando quiere se muestra cariñoso y contenedor, o frío y distante, según su parecer. Ya me acostumbré a este funcionar titilante. Y no hago demasiado para que cambie, para mí siempre será un enigma.

 

lunes, 11 de febrero de 2013

VISTA DESDE LO ALTO

                         Miro correr las nubes hacia el este y pienso, el río se comerá la tormenta, pero no, el viento gira y las nubes vuelven a pasar. Como la ilusión, que se alimentó en el tiempo y creció y creció hasta casi convertirse en algo tangible, pero no.

                         Algunos cierran las ventanas ante la inminencia de la lluvia. Unas cuantas bolsas vacías, infladas como globos, danzan graciosamente antes de alejarse, en busca de otro cielo.

                          Cuando planificaron la autopista que pasaría por la esquina, creíamos que desaparecerían las casas bajas de la manzana. Por suerte, ese trayecto quedó en la nada y podemos seguir mirando hacia el noroeste en el atardecer y descansar en los rojos grisáceos, con el alma en suspenso.

                           Hay días en que añoro sentir la nostalgia de un amor lejano, más allá de toda realidad. Esa sensación me colma de tibieza, sólo comparable al chocolate amargo saboreado a solas y despacio.

                           Algo salpica mi cara, deslizo mi mano por la mejilla, y al apoyar mis dedos en los labios, me sorprende no percibir el sabor salado de las lágrimas. El viento me empuja más hacia arriba y la lluvia moja mis alas.