sábado, 16 de noviembre de 2013

LA ETAPA EGOÍSTA

                      Hoy tuvimos una charla con mi hijo menor.  Al principio me reía mucho porque él insistía en que estaba muy encerrada, que no hacía vida social, en fin, de acá para allá entre la casa de mi hija y la mía, alguna salida con amiga del ex taller literario, sola al cine de vez en cuando, y casi nada más. En determinado momento se enojó porque no lo tomaba en serio y me espetó que lo que tenía era miedo, un gran miedo de salir a la vida. Miedo a una relación nueva, a que me puedan decepcionar, o a comprometerme con otra persona. Ahí frené, puse marcha atrás y me detuve. ¿Tenía razón? Y recordé en ese momento una frase de un sacerdote escritor nuestro, Luis  … se me escapa el apellido, no tiene mucha importancia, pero él decía claramente que la paz era similar al egoísmo. Estar en paz, no salirse del molde, cuidarse, es la forma encubierta y descarada del egoísmo. Aún ahora no puedo clarificarlo del todo, debe ser algo inconsciente, enmascarado con la comodidad de la paz conseguida y defendida a capa y espada. Bueno, si es así, tengo que aceptarlo, estoy en mi etapa egoísta.
P.D. Hoy, 19, recién pude recordar y buscar en internet el nombre del escritor y ex sacerdote, Hugo Mujica, hasta el nombre le había cambiado. Curiosamente todos sus datos los encontré en diarios de España, parece que en nuestro país ya no se lo toma muy en cuenta.


domingo, 10 de noviembre de 2013

LA PANCITA EN MOVIMIENTO

Una pancita coronada de moneditas se ve en primer plano,
bailando al compás de una música árabe. El traje de la odalisca es de color violeta, que en contraste con su piel muy blanca y su larga cabellera oscura le da un toque muy especial. 

            No podemos dejar de mirarla por la gracia de sus movimientos, su sonrisa no decae en el transcurrir del baile.  Mueve la cabeza de un lado a otro y como una ráfaga desplaza a sus compañeras casi sin querer, es evidente su afán de hacer su trabajo a la perfección, al concluir envía besos a la platea y muestra una gran alegría al recibir los aplausos, se inclina hacia el piso casi tocándolo con sus reverencias, junto a las otras bailarinas, un conjunto multicolor pleno de inocencia y encanto. 

             Las danzarinas tienen entre tres y cuatro años y ya imaginan ustedes a la protagonista, su abuela no puede disimularlo. 


viernes, 18 de octubre de 2013

DÍA DE LAS MAMÁS

Este Domingo celebramos en Argentina el día de la Madre.
Ahora que me veo tan parecida a la mía, agachada arreglando las plantas, cocinando al por mayor para la semana,  renovando
lo que va envejeciendo, tal como ella lo hacía, comprendo muchas
cosas que antes no. Y es bueno pensar, que si bien teníamos nuestras agarradas por motivos fútiles (ej: mirá cómo pelás esas
papas, dejame a mí) compartimos buenos momentos y tuve su
ayuda incondicional para lo que necesitara. Trato de cumplir esa
función con mis propios hijos, a veces con relativo éxito, diría que a medida que cumplo años me desempeño mejor, un consuelo
para la vejez. Me gustaría llegar con todas mis luces, aunque seguro van a estar atenuadas, para no crearles excesivas obligaciones y que puedan disfrutar de sus vidas como yo lo hago.

MUY FELIZ DÍA A TODAS LAS MAMÁS!!!!!!

sábado, 12 de octubre de 2013

IMPERFECTO HAIKU

Suaves pisadas

apenas llega el rumor.

La blanda hierba

modera los sonidos,

trae el frescor

de aromas lejanos

y algún amor.

viernes, 27 de septiembre de 2013

ODA A ENRIQUE

Anoté su teléfono en mi celular en cuanto lo conocí y comprobé sus aptitudes incomparables.

                     Cuando me comunico, de inmediato contesta mi mensaje, “tal día, tal hora, estoy ahí”, son sus palabras acostumbradas.

                     No sé que haría si algún día me faltara.

                    Todos los que  conocí antes de él, ya no existen.

                     Enrique, único incomparable, ¡mi plomero gasista matriculado!

viernes, 20 de septiembre de 2013

Y FUE AHÍ CUANDO EL HILO SE ROMPIÓ

                       Había terminado mi pequeño discurso, como si alguien me lo dictara, dije palabras precisas pero muy directas, claras, concluyentes. Y fue en ese mismo instante cuando me di cuenta de que el hilo se había cortado para siempre. Mi sorpresa fue tan grande como mi dolor. Y es que yo creía que las personas que cortan una relación quedan unidas para siempre por un hilo invisible, pero no, estaba equivocada. Suele suceder que el desencanto actúa como el filo del acero y nada queda en pie. Y no tiene que ver con alejarse de mal modo, ni con dejar de hablarse. Una familia armada con tantos años de unión no se acaba porque la pareja ya no se ame. Pero aquel sentimiento de cercanía a pesar de algunas distancias espaciadas en el tiempo ya no estuvo más.
Aquella sensación de sentirme cuidada, protegida, a pesar de esos alejamientos temporarios, desapareció como un barrilete que sube y sube coleando en las alturas, y de pronto se lleva también el ovillo y nos deja las manos vacías. Hoy tuve la necesidad de expresarlo en palabras.

sábado, 7 de septiembre de 2013

MIS PLANTAS ME ESPERAN

                   La semana pasa rápido, cuando llego a mi casa las plantas son lo primero que miro, corro el cortinado y las observo con cuidado, temerosa de que se hayan marchitado, pero no, están ahí, soportando valientemente la falta de agua, mi hijo no se detiene en ese detalle y ya no le pido que las riegue. Hasta una singular cala dio dos flores juntas, milagro que no esperaba. Agradezco en silencio y voy echando el agua con prudencia para que el encargado no me toque el portero eléctrico preguntando por la catarata. Y es que los horarios a veces no coinciden con el reglamento, qué le vamos a hacer, para eso soy totalmente ilegal. Mientras lo hago voy quitando alguna hojita seca, reacomodo la distancia entre una y otra, son apenas seis pero conforman todo mi jardín en una esquina protegida del balcón, donde no hay ni demasiado sol ni tampoco el viento les da de lleno. Continúo mirándolas un rato, hay personas que les hablan, lo mío es muda contemplación y orgullo medido, ha habido veces en que una exagerada vanidad resultó fatal para alguna. Pienso en el tiempo en que mi mamá era la guardiana de mis canteros y semanalmente se ocupaba de su cuidado. La rebeldía ante su partida me llevó a dejarlos en la calle, pero mis hijos varones fueron supliendo esa falta mía con regalos en fechas como mi cumpleaños o el día de la madre. Como si me dijeran, acá estamos, para que siga presente.